Por una parte, el apellido Trump pierde lustre como sinónimo de cierto estatus en Nueva York. Por otra, ha sumado un nuevo destino turístico y un quebradero de seguridad a una ciudad donde no escasean ni lo uno ni lo otro. Y parece ajustado a una carrera en buena parte construida sobre las propiedades inmobiliarias que esta división, una de las muchas que plantea el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, se viva ahora en el terreno del ladrillo.

Esta semana tres edificios que hasta ahora estaban bautizados como parte del complejo Trump Place han perdido esa denominación. Han pasado a ser, simplemente, el 140, el 160 y el 180 de Riverside Boulevard, tres de las torres de rascacielos con apartamentos de lujo que se asoman al río Hudson en el Upper West Side. Y aunque algunos de los inquilinos de los 1.325 apartamentos que iniciaron una petición 'on line' para perder el nombre de Trump han celebrado la retirada de esas cinco letras como una victoria, Sam Zell, el presidente de la empresa propietaria y gestora de los edificios, Equity Residential, ha asegurado que "los inquilinos no han jugado ningún papel".

fuente: el periódico

Publicado: 19 de Noviembre de 2016